Sin contexto, no hay dialogo – Without context, there is no dialogue (esp-ingl)

My politics on gender are often belittled by those that often prompt me to discuss them. I’m often characterized as being to stubborn, harsh, dramatic, and hard-lined. But I was recently thinking about how I myself have begun to get tired of the subject. It’s a juggling act between not wanting to fight anymore but being pushed to do so.

Mis políticas sobre género son seguidamente criticadas por aquellos quienes me impulsan a discutirlas. Seguido se me caracteriza como necia, densa, dramática, o dura. Pero recientemente estaba pensando sobre como yo misma me encuentro algo cansada del tema. Se ha convertido en un juego de malabares entre el no querer pelear más y el ser empujada a hacerlo. 

After a year and a half of moving back home, I’ve come to realize that the only reason I find myself feeling the need to defend my feminist stance so often is due to the very environment I find myself in. It hasn’t even been about discussing feminism at all actually, but rather having to fire back at comments and discussions that, at this point in time, shock and puzzle me.

A un año y medio de haber regresado a casa, me he dado cuenta que la única razón por la que me encuentro teniendo que defender mi postura feminista es por el mismo contexto en el que me encuentro. No ha ni tratado sobre feminismo como tal, si no sobre tener que responder a comentarios y discusiones que, a este punto en nuestra historia, me sacuden y confunden.

It was in New York where my politics were molded. The irony with that lies in the fact that rarely was gender ever a topic of discussion outside of my academic surroundings, the news, or the state of politics. Granted, New York is a liberal bubble. It’s vastly diverse population makes discriminating a moronic act itself. One would have to be an idiot to attack someone different from them as there is an army behind each and every one of its citizens. It is not to say that gender discrimination, or any kind of discrimination, doesn’t exist – that would be a gross mischaracterization. I was a participant in the 2016 Women’s March in NY. But in my 8 years living there, was it never as palpable as it is in my current life. It was rarely a topic of discussion in my social life except when we discussed the differences in our treatment between our lives there and the ones back home.

Fue en Nueva York donde mis políticas se moldearon. La ironía cae en el hecho de que con rareza fue el tema de género uno de discusión fuera de mi ambiente académico, las noticias, y el estado politico en el que nos encontrábamos. Seguro, Nueva York es una burbuja liberal. Su población extremadamente diversa hace que el acto de discriminar sea uno imbécil. Uno tendría que ser un idiota para atacar a alguien opuesto a el ya que en esta, Nueva York, cada uno de sus ciudadanos tendrá una armada que lo apoye. No es decir que la discriminación de género, o cualquier otra, no existe- sería una caracterización errónea. Yo misma fui participante en la Marcha de las Mujeres en el 2016 en NY. Pero en mis 8 años ahi, nunca fue tan palpitante como lo es ahora en mi vida. Rara vez fue tema de discusión en mi vida social salvo a cuando discutíamos las diferencias en nuestro trato entre Mexico y Nueva York. 

Now that I’ve settled back in Monterrey, I notice that the topic of women and men as different beings is too often brought up. Not as a back and forth discussion where different points of view are offered to further the gender equality discussion, but rather antiquated behaviours and attitudes socially attributed to either men and women are often brought up in random conversation.

Ahora que ya estoy en Monterrey, he notado que el tema de mujeres y hombres como seres distintos es común en conversación. No un viene y va sobre diferentes puntos de vista sobre como combatir la discriminación de genero, sino los comportamientos y actitudes anticuadas que se le atribuyen a los hombres y mujeres seguido son utilizadas aleatoriamente en conversaciones. 

In my hometown of San Pedro, the socially created dividing line between men and women is a constant living breathing aspect of life. In the past decade, never had I been reminded so often that I am a woman, and not in a good way. I am not here to say that no differences lie between men and women. But I find myself asking why it’s a punch line in every conversation that I seem to be involved in. This has become excruciatingly exhausting.

En mi ciudad natal, San Pedro, la socialmente creada linea divisoria entre hombres y mujeres es un aspecto viviente en la vida cotidiana. En la última década, jamás se me había recordado con tanta frecuencia que soy mujer, y no de una buena manera. No estoy aquí para decir que no existen diferencias entre hombres y mujeres. Pero seguido me encuentro preguntándome porque es que es un punto de argumento utilizado tan seguidamente dentro de las conversaciones en las que me encuentro participando. Esto se ha vuelto enloquecedoramente agotante. 

Behind every social act, there exists the background noise of gender differentiation. Every social gathering takes into account gender. Whether it’s game night, movie night, going out, or lounging around, who will be in attendance? Are girlfriends/wives invited? Boyfriends/Husbands? If so, is it then only couples night? Maybe only men so they can talk about the things women can’t be privy to. They aren’t always comfortable being themselves around women. Which pegs the question…

Detrás de cada acto social, existe el ruido de diferenciación de género. Cada reunión social toma en consideración género. Ya sea noche de juegos, de cine, de salir a la fiesta, or tirar flojera, se considera: ¿quién participara?¿Van novias/esposas?¿Novios/Esposos? Y si sí, ¿entonces es noche de parejas? Capaz y solo hombres para que puedan hablar de las cosas que no pueden decir enfrente de mujeres. No siempre están cómodos siendo ellos mismos frente a ellas. Cual hace uno cuestionar…

Parenting is a big one. It is one of the most common points of conversation in every social circle as it continues to be one of the main driving forces, if not the main one, of life in my hometown. Parenting: it’s for women and any man that does anything parent related is often mocked for being “whipped”. As a topic, I’m down. Even if I’m not a parent myself, I have no issue against discussing parenthood. But the issue lies in the details. How the role of either parent takes shape and what is socially accepted and expected from either of them.

El tema de crianza también es uno grande. Es una de las conversaciones más comunes dentro de los círculos sociales ya que continúa siendo uno de los aspectos, si no el más, importante de la vida en nuestra comunidad. La crianza: es para mujeres y cualquier hombre que hace cualquier cosa relacionado con eso, se ridiculiza por “dejarse”. Como tema, estoy puesta. Aun cuando no soy madre, no tengo ni un problema discutiendo el tema. Pero el problema cae en los detalles. Como los roles se forman y que es socialmente aceptado y esperado de cada uno de ellos. 

Another huge, fat, big one, is the conversation of personality. Yes, it is often that the misogynistic views of the hysterical, stubborn, bossy woman are brought up; also is it common that unflattering adjectives often attributed to women are used as a way of talking about them by men and women. Whatever conversation you may be having, you can always depend on that one person who will make the dividing statement about how women are one way and men are another way. As you read that, I’m sure you can think of a few examples yourself; it’s engrained in our social consciousness.

Otro enorme, gordo, grande tema es el de personalidad. Sí, seguido es que escucho la típica descripción machista de la mujer histérica, necia, mandona; también son comunes los adjetivos dañinos que se le atribuyen a la mujer como manera de tener un conversación sobre ellas por parte de los hombre y mujeres. Cual sea la conversación que estés teniendo, siempre se puede depender en esa persona que hará el comentario sobre como las mujeres son de una manera y los hombres de otra. Seguro se te ocurren algunos ejemplos al leer eso; esta grabado en nuestra conciencia social.

With this, one realizes that social life is then not about just people but rather always about roles. This has become an actual part of my life. Constantly listening to jokes about women, being spoken to or told to behave a certain way because I’m a woman, and walking around with the label of “woman” tattooed on my forehead while then being reprimanded for having anything to say about it. I have received props in the past for my opinions and articles on the subject, but it almost feels meaningless when in life, the fruits of my labor become null.

Con esto, uno se da cuenta que la vida social no trata sobre solo personas sino siempre sobre roles. Esto se ha convertido un aspecto real de mi vida. El tener que escuchar bromas sobre mujeres, el que se me dirijan o me digan que me debo comportar de cierta manera porque soy mujer, y el caminar con la etiqueta de “mujer” tatuado sobre mi frente y el ser hostigada por tener algo que decir de ello. Me han dado halagos en el pasado por mis opiniones y artículos sobre el tema, pero casi se siente insignificante cuando en vida, el fruto de mi labor se vuelve nulo. 

Those close to me, know my stance pretty well. They therefore know I’m an easy target for jokes and insults about women and they, mostly poking fun, take advantage of it. And while I can have a sense of humour about it, I’ve also reached a point where all I want to say is, “GET OVER IT!” If they are tired of hearing about feminism, then why make it an issue at all?

Quienes me conocen, conocen mi postura bien. Por ende saben que soy vulnerable a bromas e insultos sobre mujeres y ellos, casi siempre como broma, toman provecho de ello. Mientras puedo tener un sentido del humor, también he llegado a un punto donde solo quiero responder, “¡SUPÉRENLO!” ¿Si están cansados de escuchar sobre feminismo, entonces para que lo hacen tema?

I know that, even though part of myself is ready to give up, I will forever be ready to argue for the equal treatment of all. It’s wired into me. But I found it necessary to explain that it is the context in which I find myself the very thing which brings me to do so, not the other way around. It is not my intention to bring it up every chance I get. I wish I didn’t have to at all! However, it is my intention to make people check themselves when what they say, believe, or imply about gender differentiation is misguided, dangerous, and consequential to the very community they belong to.

Yo sé, aunque parte di mí ya se quiere dar por vencida, que siempre estaré armada con argumentos a favor del trato equitativo de todos. Corre por mi sangre. Pero sentí necesario explicar que es el mismo contexto en el que me encuentro el que me hace hacerlo, no al revés. No es mi intención sacar el tema cada vez que surja la oportunidad ¡Quisiera no tener que hacerlo! Sin embargo, sí es mi intención hacer que la gente se cuestione cuando dicen, piensan, o presuponen diferenciaciones de género que nacen de un lugar mal guiado, son peligrosas y consecuentes a la misma comunidad a la que pertenecen. 

 

El Aborto Es Planeación Familiar

Durante el fin de semana ante pasado casi un millón de simpatizantes del movimiento “Ola Celeste México” armada por Frente Nacional por la Familia (FNF) se reunieron a nivel nacional para protestar contra el aborto.

Se dice que hubo testimonios de toda clase. Pero aún cuando hayan tenido testimonios científicos, en un país donde 80% de sus habitantes se identifican como Católicos, no es sorprendente que tantos ciudadanos vayan en contra de la interrupción de embarazo. Es importante que como país entendamos de donde nacen nuestras motivaciones.

Los anti-aborto suelen utilizar retórica positiva cual crea lenguaje afirmativo. Frases como “Sí a la vida” hacen pensar que quienes estamos a favor del aborto decimos “Sí a la muerte”.  Esta falacia comparativa es peligrosa.

La FNF no está pensando en la familia como su nombre lo insinúa. En un país donde la prevención al embarazo es escasa, ocupamos el primer lugar en embarazos en adolescentes y 43.6% de nuestra gente vive en pobreza, el acceso al aborto es cuestión de responsabilidad a la salud de nuestro país. El acceso al aborto es pensar en la salud, no solo del país, pero de los núcleos familiares.

La planeación familiar es suprema para la salud económica y calidad de vida de cualquier sociedad. Cuando estamos hablando de México con su pobreza monetaria, educativa, y laboral, negar el acceso al aborto es atarse las manos frente a uno, hincarse y rezar por un milagro que no va a suceder.

Una de las opciones que ofrecen estos movimientos en contra de la planeación familiar es la adopción. De nuevo, con casi la mitad de nuestra sociedad mexicana en pobreza, la adopción es escasa; casi inexistente. Entre Enero y Junio del 2018, solo 5 niños fueron procesados exitosamente por el DIF.

Lo que resulta es una población de niños y adolescentes abandonada por sus padres que se sitúa en albergues de bajos recursos. Es una población en riesgo a la violencia que persiste en nuestras comunidades. Es una población de futuros adultos que tendrán que lidiar con el abandono de su sociedad.

Además, somos un país que aún sufre altos niveles de violencia contra la mujer y a menores. De acuerdo a la OCDE, México ocupa el primer lugar en abuso sexual y violencia a menores ¿Dónde está la planeación familiar?

La Frente Nacional por la Familia no dice “Sí a la vida”. Dice, “No a la planeación familiar”. Dice, “No a la responsabilidad económica”. Dice, “No a la educación sexual en la escuelas públicas y el hogar”. Dice, “No a la autonomía de la mujeres”. Solo dice “Sí” a aquellas niñas y mujeres que preguntan si deben de abandonar sus estudios para trabajar por un salario mínimo para apenas poder alimentar a ese bebé que no querían o podían tener.

Quienes estamos a favor del aborto decimos “Sí a tu autonomía”. Decimos, “Sí a que tomes control de tu futuro”. Decimos, “Sí a las segundas oportunidades”. Decimos, “Sí a la planeación familiar”. Decimos, “Sí a un país que asume responsabilidad por sus fallas”.

El tema del aborto va más allá del debate sobre dónde comienza “la vida”. Va más allá de la religión y el lenguaje emocional que somos propensos a utilizar cuando hablamos del aprecio que tenemos por vivir. Mientras haya aspectos de la vida que tengan una finta “milagrosa”, no significa que debamos abandonar el razonamiento a cada vuelta por llamar algo “un milagro”. 

El tema del aborto trata sobre ser una sociedad responsable, inteligente, y considerada. Debemos poner nuestros egos e ideologías a un lado y considerar que no siempre sabemos las cosas que nuestros amigos y vecinos viven. 

De nuevo, somos un país 80% Católico. Lo más probable es que todos conocemos a alguien que ha tenido que tomar esa decisión difícil a través de métodos ilegales, peligrosos o necesitando ir lejos para poder accesar el cuidado que requieren.  Pero dado a una ideología que busca crear miedo a través del prejuicio, vivirán con ese secreto por siempre. Esa no es la clase de sociedad dentro de la cual yo quiero pertenecer.

Admitamos Nuestras Fallas

Estoy segura que ya casi todos han participado en la conversación de una manera u otra. Sale hasta por las orejas. Ha sido el tema más discutido (que no sea Donald Trump)  desde que surgió lo de Harvey Weinstein en Octubre del 2017 cuando Ronan Farrow, hijo de Woody Allen y Mia Farrow, reportó sobre él a través de The New York Times con varios exposées detallando los múltiples incidentes donde actrices se vieron lidiando con una situación cual no debería de ser permitida en cualquier ámbito profesional, público, y/o privado. Pero la conversación no es sencilla; no es blanca y negra.

Desde que surgió el tema sobre el acoso y abuso sexual en Hollywood, han habido todo tipo de respuestas en las redes sociales, en las cenas familiares, en las fiestas entre amigos, y hasta en el trabajo. Es un tema que muchos traemos en la lengua y es uno que no tendrá resolución tan pronto como debería.

Por un lado está el movimiento #MeToo, similar al de #MiPrimerAcoso en México, que a través de las redes sociales se busca atraer atención a lo predominante y común que es el acoso sexual hacia la mujer. Trata sobre solidaridad y sobre hacer dar cuenta que a casi todas las mujeres, definitivamente a muchos hombres también, pero especialmente a las mujeres les ha sucedido algo en algún punto de sus vidas que se pueda sencillamente clasificar como “acoso” si es que no es “abuso”. Aquellas que dirán, “A mi no.” Si, es posible que a ti no. Pero no lo más probable y regresaré a este punto.

Esta aquellos que no entienden o rechazan la idea de que esas actrices que denunciaron a Weinstein puedan llamarlo acoso cuando ellas mismas entraron a la habitación de hotel de Weinstein sabiendo muy bien sobre su reputación ¿Por qué alguien aceptaría una junta en un hotel con la persona más poderosa de la industria en la cual buscan trabajar y quién probablemente decidirá si serán exitosas o no?

Esta el Weinstein effect que ha causado que más voces salgan de las oscuras y denuncien a ellos en poder que han abusado de su posición social, económica, y política con fin de aprovecharse de alguien por una sola noche.

Esta la voz de la actriz francesa Catherine Deneuve quien rechaza al movimiento como un puritanismo en el tema de sexo y una amenaza al romance cotidiano que observamos en las películas de cine, en nuestros sueños cuando esperamos que nuestra pareja nos sorprenda, o hasta en nuestros secretos cuando fantaseamos sobre el vecino, el compañero de trabajo o el chico sentado del otro lado de la barra. Hay que dejar algo claro, el acoso no es romance y el romance no es acoso. Es importante saber esa distinción. 

Están aquellos que dicen que el tema merece un cierto balance; como si decir que el tema de acoso y abuso sexual necesita un lado que defiende …. ¿al acosador?

Luego hay historias como la que acaba de surgir donde una joven fotógrafa reclamó ser víctima del comediante Aziz Ansari. Alguien famoso, recientemente ganador de un premio Golden Globe y al cual se le reconoce por sus opiniones progresistas y liberales. Ella describe lo que parece haber sido una situación donde el actor se aprovechó de ella y él respondió con lo que se ve ser una respuesta genuina y honesta. Conclusivamente parece más como un cita que sencillamente no fue buena. Un encuentro entre dos, donde la comunicación falló y la poca actividad sexual que ocurrió fue incómoda e innecesaria.

Aquí es donde surgen las miles de preguntas que se han hecho desde de Octubre para los que siguen las noticias y desde mucho más antes para quienes conocen el tema: ¿Que debe de suceder para que uno pueda clasificar algo como acoso? ¿Quién decide que es acoso y que no? ¿Como se debe de lidiar con las emociones y sentimientos con aquello que sucede físicamente y verbalmente? ¿Cuales son las rayas negras y cuales las grises? ¿Hay rayas grises? ¿Como lidiamos con las diferencias culturales, sociales, y emocionales que surgen cuando tratamos el tema de sexo? ¿Quien exagera y quien no? ¿Porque a ella/el se le cree y ella/el no? ¿Como se debe de discutir el tema en público? ¿Como de debe discutir en privado? ¿Cuales son y donde caen las responsabilidades de algo que sucede en la sociedad general?

La ley se impone con el fin de proteger a aquellos que se encuentran más vulnerables ante una amenaza. Mientras en teoría la ley debe de apoyar en solucionar esta clase amenaza social, la realidad es que apenas y funciona a su mínimo potencial. Por un lado, la mayoría de las mujeres no denuncian contra sus acosadores porque ellas mismas no creen que lo que les sucede es valido como acoso o abuso. Esto es por muchas razones que incluyen amenazas por el acosador, la mujer pensando que ese trato no vale como acoso, no vale ella lo suficiente para denunciar, que fue su culpa, o se ha normalizado tanto ese abuso que no hace diferencia denunciar o no.

Es importante reconocer que mucho de esta mentalidad se le enseña a la mujer sistemáticamente. De la misma manera en que cuando sí se logra hacer una denuncia, automáticamente suelen cuestionarle lo que traía puesto, con quién estaba, que tomó, y otras ene Miles de cosas que se tratan de verificar por su lado antes de imaginar que exista un acosador.

Y por otro lado, el sistema burocrático no es de gran apoyo a víctimas y también de manera sistemática, le falla a quienes más lo necesitan cuando no los protegen de quienes les causa daño. Esto se ve reflejado cuando en muchos de los casos, las mismas autoridades también buscan culpar a la víctima por aquello que le sucedió.

Entonces, si ya sabemos que la misma institución que debe de protegernos de estos incidentes falla tan catastróficamente, mi pregunta es ¿porque a la sociedad en general se le hace tan complicado o difícil de pensar que existe la posibilidad de que estas cosas suceden con tanta frecuencia y con tan poca atención? ¿Por qué se nos hace tan difícil pensar en la posibilidad de que exista esta falla dentro de nuestra vida cotidiana con todas las otras fallas que suceden al mismo tiempo y que reconocemos con facilidad? ¿Por qué esta falla social no tiene credibilidad y todas las otras sí? ¿Por qué la corrupción sí? ¿Por qué el robo, sí? ¿Por qué el homicidio, sí? ¿Por qué la necesidad de mentir, de juzgar, de hacer trampa, sí tienen lugar y valor sentimental, legal, y ético dentro de nuestra sociedad pero la falla en que tratamos a los sexos de manera distinta y de manera anticuada, abusiva, injusta, y efectivamente dañina, no? Con todas las tonteras que hacemos como humanos diariamente, ¿porque a esta falla no se le da credibilidad? 

No pretendo saber cuales son las respuestas para cada caso que se presenta en los medios ni el entendimiento a las muchas complejidades de lo que es ser un humano hoy en día. Lo que propongo es que tengamos como sociedad la humildad de no asumir saber exactamente cuales son las experiencias de otros porque nosotros creemos que nuestras propias experiencias son lo suficiente para determinar las de los demás. 

Si en cualquier momento has sentido que nadie te entiende, que estas solo en tu experiencia, que si fueras a murmurar tus pensamientos al mundo, ese se caería encima de ti; tu tarea es tratar de tener la mínima compasión y dar a los demás el mismo beneficio de duda que tu quieres que los demás tengan contigo.

No somos una sociedad ciega ni inútil.  Entendemos que el hombre y la mujer tienen pasados muy distintos en la historia que compartimos y entendemos que en el pasado los hombres y las mujeres han tenido distintos papeles dentro de la sociedad. Entendemos que ha la mujer se le otorgó el derecho a votar en México en solo 1953. Es decir, antes de ese año la mujer no tenía el derecho ni de expresar su opinión y decidir por sí misma que clase de vida privada y pública quería llevar acabo. Es decir, mi propia abuela todavía no tenía el derecho de votar el año que mi padre nació. Eso es un hecho.

Pero ese hecho no garantiza el trato equitativo dentro de la sociedad. No garantiza que el jefe vea a su compañera como su igual. No garantiza que un marido permita a su mujer o hija atender a la escuela. No garantiza que a tu secretaria no le vaya a pegar su esposo por llegar tarde del trabajo. No garantiza que a la jefa no la tomen en serio para asistir a juntas donde los hombres salen a comer y a beber juntos para hablar de cosas que “no son para mujeres”. No garantiza que le crean a tu amiga cuando platique que alguien se la violo mientras caminaba a su casa. No garantiza que tomen todo esto en serio porque hay ciertas cosas que definitivamente no han cambiado.

Existe una falla en nuestra sociedad cuando ahora que sale este tema al aire, uno que es serio y que refleja una crisis existencial sobre que clase de sociedad y humanos queremos ser, tan fácilmente se le cuestiona su credibilidad. Tan incomodo el tema y tan cómodos están ahora, que el pavor a la posibilidad de que las cosas cambien hace que prefieran hacerse los ciegos y los negados que enfrentar uno de los retos más importantes en nuestra historia: admitir la falla y permitir que la otra mitad de la población, es decir, la mujer, pueda tener la voz independiente que tanto se le dice haber otorgado hace ya tiempo. Pero basta del habla y permítanse escuchar.

Y a mis amigas que dirán, “a mi no.” Les diré, que bueno por ustedes. Y sí, les creo, esa es la diferencia.

Feminismo: La Palabra Sucia de México

El 4 de noviembre, la actriz Emma Watson se sentó en Londres a entrevistar a la activista Pakistani, Malala Yousafzai, sobre su reciente documental “Él Me Llamó Malala”. Durante la entrevista, ambas mujeres, luchadoras por la igualdad de la mujer, discutieron la confusión sobre el significado de la palabra feminismo. Malala expresó que cuando escucho la palabra por primera vez, sintió una inquietud por adoptar la etiqueta dado a las connotaciones negativas y malas interpretaciones que tienden a perseguir su significado. Durante su conversación, Watson se conmovió al aprender que fue su discurso a las Naciones Unidas cual causó que Malala reconsiderara su asociación a la palabra. Fue el discurso de Watson la razón por la cual Malala ahora se refiere a si misma como feminista. Esa inquietud hacia el término feminismo que sintió la mujer que se desvive por los derechos a la educación de niñas, no es fuera de serie.

El mexicano conoce bien el término machismo. Recientemente, en discusión con amigos, se expresó que observan ambas etiquetas como extremistas. Pero he ahí el problema. Es un mal entendimiento observar ambas palabras, machismo y feminismo, a la par. Es importante no confundir estas palabras como antónimas. El machismo tiene como definición el alardear lo masculino y la dominación total de la mujer. El término refleja una historia patriarcal en cual la mujer a sufrido un posición de ciudadanía de segunda clase. Refleja las cifras de desigualdad en empleo, toma de decisiones en el hogar, ganancias laborales, y abuso sexual y emocional hacia la mujer. Es un término que describe un character empedernido en nuestra cultura basada en reglas sociales antiguas y agotadas. El feminismo, no es su contrario pero su enfreno.

El feminismo no es la dominación del hombre, pero su equilibrador. El feminismo no es una palabra sucia. Es un borrador del pasado en el cual la mujer sistemáticamente a temido tomar decisiones por sí misma. Decisiones cuales abarcan su núcleo hogareño, sus finanzas, sus opiniones, y su cuerpo. Sencillamente, el feminismo es la defensa por la igualdad de la mujer al hombre en términos políticos, financieros, y sociales.

La relevancia de aclarar la realidad del término ‘feminismo’ es una responsabilidad hacia el bien de nuestras comunidades. Como mujeres tenemos que no temerle al término mismo, si no a nuestra inquietud a su malinterpretación. Ser feminista no es ir contra el hombre, si no a la par de él. Ser feminista no es callar al hombre, si no poderse comunicar con el. Ser feminista no es agarrar armas y entrar en una guerra de los sexos. Ser feminista es creer que mereces los mismos derechos que se le ceden al hombre como entidad humana.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), publicó cifras en el 2008 que muestran los diferentes sectores públicos y privados en los cuales reflejan la disparidad entre géneros en el estado de Nuevo León. Expresan en su publicación:

“El desarrollo humano de un país no puede alcanzarse si no se tiene en cuenta a la mitad de la población, es decir, a las mujeres.”

“La discriminación, la violencia y la amenaza de la violencia que padecen las mujeres por el hecho de serlo, en prácticamente todos los ámbitos de sus vidas, las frenan en el desarrollo de sus capacidades, inhiben el ejercicio de sus libertades y, en consecuencia, se violentan sus derechos fundamentales. Atender la discriminación y la violencia en la entidad es un imperativo urgente si se quieren alcanzar mejores niveles de desarrollo que abarquen el ejercicio de la ciudadanía plena de las mujeres.”

Personalmente, tengo mujeres en mi vida que han logrado un éxito incomparable a nuestras predecesoras. Soy feminista porque mi madre lleva 35 años trabajando dentro de su propia empresa. Soy feminista porque una de mis hermanas es arquitecta y la otra diseñadora de modas. Soy feminista porque mi padre me da mi lugar, mi voz, y mi voto. Soy feminista porque observó a mujeres de mi alrededor romper con las estructuras previas que continúan a limitar nuestro avance. Mas importante, soy feminista porque dentro de mi pais hay mujeres que viven en silencio. Mujeres con miedo de tener su propia voz. Mujeres continuamente derrotadas por el miedo a su propia supervivencia. Feminismo no es una palabra sucia a la par del machismo. Feminismo es nuestros derechos.


Vean la increíble entrevista de Watson y Malala aquí