Feminism: Mexico’s Dirty Word

Actress Emma Watson sat down to interview Pakistani activist, Malala Yousafzai, about her recent documentary, “He Named Me Malala”. During the interview, both women, activists for equal rights of women, discussed the misrepresentations often placed on the word feminism. Malala explained to Watson how she initially was uneasy about adopting the label of ‘feminist’ due to the negative connotations that often trail it’s meaning. As they discussed the term, Watson was moved to learn that it was her speech at the United Nations about her work with HeforShe which made Malala reconsider her association to the word. Watson was the reason as to why Malala now refers to herself as a feminist. But the activist’s uneasiness towards the term ‘feminist’ is not out of the ordinary.

Mexicans know the term machismo well. Recently, in conversation with friends, it was expressed that they view both labels as extremists. But that, there, is the problem. It is a misunderstanding to pit both words, machismo and feminism, against each other. It is important to not confuse these terms as antonyms. Machismo has as a definition: the flaunting of what is masculine and domination over women. The term reflects a patriarchal history where women have suffered second class citizenship. It reflects statistics that demonstrate inequalities with employment, homemaking decisions, income, sexual and emotional abuse. It is a term which describes an ingrained character within our culture based on antiquated and tired social rules. Feminism is not its opposite but its end.

Feminism is not the domination of man, but its equalizer. Feminism is not a dirty word, but an eraser of a past in which women has systematically feared making choices for themselves. Choices which encompass her home life, her finances, her opinions, and her body. Simply put: feminism is the advocacy for women’s equal rights to man on the political, the financial, and social.

The importance of making clear what this term, feminism, means, is a responsibility towards the wellbeing of our communities. As women we must not fear the term itself, but our uneasy attitude towards its misinterpretations. Being a feminist is not going against man, but along with him. Being a feminist is not shutting up man, but communicating with him. Being a feminist is not raising arms and entering a war of the sexes. Being a feminist is the belief that as human, you deserve the same rights that are given to man.

The Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), published statistics in 2008, which demonstrate the gender disparities in the various public and private sectors of the state of Nuevo Leon. In their publication, they express:

“El desarrollo humano de un país no puede alcanzarse si no se tiene en cuenta a la mitad de la población, es decir, a las mujeres.”

A country’s human development cannot unfold itself you do not take half of the population insto account. That’s to say, women.

“La discriminación, la violencia y la amenaza de la violencia que padecen las mujeres por el hecho de serlo, en prácticamente todos los ámbitos de sus vidas, las frenan en el desarrollo de sus capacidades, inhiben el ejercicio de sus libertades y, en consecuencia, se violentan sus derechos fundamentales. Atender la discriminación y la violencia en la entidad es un imperativo urgente si se quieren alcanzar mejores niveles de desarrollo que abarquen el ejercicio de la ciudadanía plena de las mujeres.”
The discrimination, the violence, and the threat of violence which women suffer for being women, in practically in every aspect of their lives, stops in its tracks their development of their capacities. They hold back the practice of their liberties and, consequently, violate their fundamental rights. Attending to the discrimination and violation is an urgent imperative if we want to reach the best levels of development of women’s full practice of citizenship.

Personally, I have women in my life whom have succeeded in an incomparable way to our predecessors. I am a feminist because my mother has, for 35 years, owned her own business. I am a feminist because I have a sister who is an architect and another one who is a fashion designer. I am a feminist because my father recognizes my place, my voice, and my vote. I’m a feminist because I observe women around me, continually break down barriers which continue to limit our advancement. More importantly, I am a feminist because there are women who live in silence. Women who fear having a voice. Women who continuously feel defeated out of fear of their own survival. Feminism isn’t a dirty word as is machismo. Feminism is our rights.


Watch Emma Watson and Malala’s great interview here

Feminismo: La Palabra Sucia de México

El 4 de noviembre, la actriz Emma Watson se sentó en Londres a entrevistar a la activista Pakistani, Malala Yousafzai, sobre su reciente documental “Él Me Llamó Malala”. Durante la entrevista, ambas mujeres, luchadoras por la igualdad de la mujer, discutieron la confusión sobre el significado de la palabra feminismo. Malala expresó que cuando escucho la palabra por primera vez, sintió una inquietud por adoptar la etiqueta dado a las connotaciones negativas y malas interpretaciones que tienden a perseguir su significado. Durante su conversación, Watson se conmovió al aprender que fue su discurso a las Naciones Unidas cual causó que Malala reconsiderara su asociación a la palabra. Fue el discurso de Watson la razón por la cual Malala ahora se refiere a si misma como feminista. Esa inquietud hacia el término feminismo que sintió la mujer que se desvive por los derechos a la educación de niñas, no es fuera de serie.

El mexicano conoce bien el término machismo. Recientemente, en discusión con amigos, se expresó que observan ambas etiquetas como extremistas. Pero he ahí el problema. Es un mal entendimiento observar ambas palabras, machismo y feminismo, a la par. Es importante no confundir estas palabras como antónimas. El machismo tiene como definición el alardear lo masculino y la dominación total de la mujer. El término refleja una historia patriarcal en cual la mujer a sufrido un posición de ciudadanía de segunda clase. Refleja las cifras de desigualdad en empleo, toma de decisiones en el hogar, ganancias laborales, y abuso sexual y emocional hacia la mujer. Es un término que describe un character empedernido en nuestra cultura basada en reglas sociales antiguas y agotadas. El feminismo, no es su contrario pero su enfreno.

El feminismo no es la dominación del hombre, pero su equilibrador. El feminismo no es una palabra sucia. Es un borrador del pasado en el cual la mujer sistemáticamente a temido tomar decisiones por sí misma. Decisiones cuales abarcan su núcleo hogareño, sus finanzas, sus opiniones, y su cuerpo. Sencillamente, el feminismo es la defensa por la igualdad de la mujer al hombre en términos políticos, financieros, y sociales.

La relevancia de aclarar la realidad del término ‘feminismo’ es una responsabilidad hacia el bien de nuestras comunidades. Como mujeres tenemos que no temerle al término mismo, si no a nuestra inquietud a su malinterpretación. Ser feminista no es ir contra el hombre, si no a la par de él. Ser feminista no es callar al hombre, si no poderse comunicar con el. Ser feminista no es agarrar armas y entrar en una guerra de los sexos. Ser feminista es creer que mereces los mismos derechos que se le ceden al hombre como entidad humana.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), publicó cifras en el 2008 que muestran los diferentes sectores públicos y privados en los cuales reflejan la disparidad entre géneros en el estado de Nuevo León. Expresan en su publicación:

“El desarrollo humano de un país no puede alcanzarse si no se tiene en cuenta a la mitad de la población, es decir, a las mujeres.”

“La discriminación, la violencia y la amenaza de la violencia que padecen las mujeres por el hecho de serlo, en prácticamente todos los ámbitos de sus vidas, las frenan en el desarrollo de sus capacidades, inhiben el ejercicio de sus libertades y, en consecuencia, se violentan sus derechos fundamentales. Atender la discriminación y la violencia en la entidad es un imperativo urgente si se quieren alcanzar mejores niveles de desarrollo que abarquen el ejercicio de la ciudadanía plena de las mujeres.”

Personalmente, tengo mujeres en mi vida que han logrado un éxito incomparable a nuestras predecesoras. Soy feminista porque mi madre lleva 35 años trabajando dentro de su propia empresa. Soy feminista porque una de mis hermanas es arquitecta y la otra diseñadora de modas. Soy feminista porque mi padre me da mi lugar, mi voz, y mi voto. Soy feminista porque observó a mujeres de mi alrededor romper con las estructuras previas que continúan a limitar nuestro avance. Mas importante, soy feminista porque dentro de mi pais hay mujeres que viven en silencio. Mujeres con miedo de tener su propia voz. Mujeres continuamente derrotadas por el miedo a su propia supervivencia. Feminismo no es una palabra sucia a la par del machismo. Feminismo es nuestros derechos.


Vean la increíble entrevista de Watson y Malala aquí